La vicuña de ocho patas
Detalles
Yana Ñawi era una niña como cualquier otra del entonces naciente Imperio inca. Vivía en el Qosqo y le gustaba mucho dibujar. Esta pasión la plasmaba
sobre las grandes piedras de las fortificaciones que rodeaban a su ciudad. Un día conoció a Cusi Yupanqui, hijo del gran inca, quien le pidió un dibujo especial para él, tinturado con pétalos de orquídeas. Sin saberlo, Yana Ñawi entregó en esa tela un gran símbolo para la paz de su pueblo.
La vicuña de ocho patas
La vicuña de ocho patas
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Yana Ñawi era una niña como cualquier otra del entonces naciente Imperio inca. Vivía en el Qosqo y le gustaba mucho dibujar. Esta pasión la plasmaba
sobre las grandes piedras de las fortificaciones que rodeaban a su ciudad. Un día conoció a Cusi Yupanqui, hijo del gran inca, quien le pidió un dibujo especial para él, tinturado con pétalos de orquídeas. Sin saberlo, Yana Ñawi entregó en esa tela un gran símbolo para la paz de su pueblo.